jueves, 27 de septiembre de 2012

LA VIDA EN RED (FAMILIA – AMIGOS – TRABAJO)




Las redes sociales, el placer culposo de muchos internautas, culpables de que aplacemos temporalmente actividades de la cotidianidad “amor, ¿me puedes ayudar lavando los platos del almuerzo? ¡Claro mi vida, reviso mi Time Line y el Muro en Facebook y lo hago!” (Actividades que pueden prolongarse durante horas al punto de olvidar el favor que nos pidieron y posteriormente encontrar un lavaplatos rebosante de loza sucia) y principal causa de que la procrastinación (dejar para luego una actividad que puedo hacer ahora) sea el día a día de muchas personas.

El reciente auge de las redes sociales ha generado una migración masiva de información acerca de las personas hacia estas herramientas al punto de que hemos dejado expuesta hasta la información más íntima de nuestras vidas en este tipo de redes. Cuando se está haciendo el registro en algunas de estas herramientas llegamos a encontrar preguntas como ¿Consumes licor?, ¿Fumas? y lo que es peor, en algunas oportunidades preguntan hasta la frecuencia con que lo haces, acaso es qué ¿van a analizar si tengo algún tipo de adicción y van a buscar la forma de proporcionarme la ayuda necesaria? Esta migración masiva de información ha generado que en algunos momentos lleguemos a sentir una necesidad (algunas veces hasta incontrolables) de querer saber cómo se encuentran los demás y busquemos la forma de saber ¿Qué estás pensando? O ¿qué estás haciendo? Buscando de ésta manera una sensación de control sobre nuestro contexto que a la larga termina siendo falsa pues a pesar de que alguno de mis amigos esté pasando por algún momento difícil en su vida que puedo hacer yo para minimizar el impacto de lo sucedido o para ayudar a disminuir el dolor emocional por el que el afectado esté pasando si evidentemente no me ha contado nada personalmente.

El que las redes soliciten información de tipo muy personal viene un efecto implícito donde ya no estamos comentando algunas de nuestras necesidades y problemas con las personas adecuadas sino que estamos dejando que personas que no conocemos y no sabemos qué tipo de formación y  que clase de conocimientos poseen que les permitan orientarnos de manera adecuada sobre una u otra situación. Seguramente algunos lectores pensarán “está loco, esas cosas no pasan”, pero para evitarme críticas más adelante, les dejo algunos links donde pueden revisar por sus propios medios que lo que les digo es cierto:
· * ¿hola a todos tengo 12 años y me gustaria sacar musculos ayudenme que hago? http://es.answers.yahoo.com/question/index;_ylt=AgyEOmHckZah9gYgH6XaTgXdHXRG;_ylv=3?qid=20120927052043AAoGsBA
·      * ¿como distingo un dolor muscular en el abdomen superior a un dolor producido por algun organo interno? http://es.answers.yahoo.com/question/index;_ylt=AssIs_6j9TOEhTRGZ64tVWDdHXRG;_ylv=3?qid=20120927031731AA79Aem

Estos son solo algunos ejemplos de a lo que me refería con dirigir las necesidades de información hacia las personas equivocadas pero si usted estimado lector desea seguir revisando o le gustaría reírse un buen rato busque yahoo answers y la categoría salud.

Por otro lado, una situación que llega a ser a mi forma de ver bastante preocupante es esa búsqueda de dominio y control sobre la información que se presenta entre padres e hijos, unos por querer conocerlo todo y otros por querer ocultarlo. A los que se sientan afectados por esta dicotomía solo les puedo decir: Padres, si quieren realmente conocer a sus hijos, háganse amigos de ellos, uno le cuenta sus más íntimos secretos solo a sus mejores amigos; e Hijos, si no quieren que sus padres se lleguen a enterar de información que puede llegar a ser vergonzosa la solución es muy sencilla, NO LA PONGAN EN INTERNET. Lo ideal sería que los padres de familia pudiesen acceder a la información de sus hijos sin necesidad de contratar hackers que vulneren la seguridad de las cuentas de las redes sociales de sus hijos o de contratar detectives privados para saber exactamente qué es lo que les está afectando, sino que al interior de las familias reine la confianza y ello genere la seguridad de que lo que yo le digo a papá o mamá no va a ser malinterpretado por ellos y que si les cuento es porque realmente me nace hacerlo y no que todo lo que diga pueda ser usado después en mi contra, al fin y al cabo tengo derecho a guardar silencio.

Ahora bien, estas herramientas que nos permiten tan eficazmente estar conectados a nuestros seres queridos, han llevado a mi forma de ver, que parte de la comunicación que sostenemos con nuestros amigos, allegados y familiares se realice por estos mismos medios (si a usted no le pasa, siéntase agradecido), pues he visto con horror como las llamadas de felicitación por un cumpleaños se ha disminuido significativamente y han sido reemplazadas por mensajes de felicitación en su muro en Facebook (y esto si le tuvo que haber sucedido si frecuenta las redes sociales), algo tan personal como una felicitación se ha convertido en algo tan impersonal como dejar un mensaje en donde dejo mi mensaje en Facebook con la esperanza de que esa persona lo lea y entienda que aún siento cariño por él o ella (con toda seguridad lo leerá, muchos personajes se sienten más queridos entre más mensajes en Facebook encuentren).

Luego de darle tanto palo a las redes sociales, me siento en la obligación de mostrar sus bondades para evitar ser visto como un sectarista que se opone al auge de este tipo de herramientas, al contrario los que tienen la posibilidad de conocerme personalmente saben que soy un asiduo usuario de estas, es más hasta donde recuerdo tuve cuentas en MySpace, HI5 y mantengo activas Facebook y Twitter en donde comparto gran parte de mi tiempo libre y por qué no decirlo, también algunos momentos en la oficina.

Las redes sociales son herramientas supremamente útiles para retomar contacto con personas a las cuales por cuestiones de la vida se les había perdido por completo el rastro, para mantener contacto con compañeros de colegio y/o universidad; este apartado me parece bastante acertado pues he tenido la oportunidad de comprobarlo personalmente re-encontrarme con amigos de los que me aparté por varios años y retomar esas amistades de infancia que tanto bien le hicieron a mi personalidad y mi autoestima y también he podido mantener contacto con compañeros de colegio que en su momento llegue a considerar agresores pues no siempre recibía las mejores atenciones, pero hoy día no guardo más que agradecimiento pues con las experiencias que me hicieron vivir en esa etapa escolar ayudaron de forma profunda a formar el carácter que hoy me caracteriza. Estoy seguro de que cada uno revivirá algunos momentos que ejemplifiquen de mejor manera lo que aquí quiero explicar.

Otra de las grandes ventajas que llegan a tener las redes sociales es que nos sirven para conocer nuevas personas y compartir experiencias, de eso no quepa la menor duda, no todas las personas que rondan las redes sociales son asesinos seriales, violadores o depravados sexuales que buscan establecer algún tipo de contacto por medio de webcams (esto me parece lo más ridículo pues lo más satisfactorio de las relaciones sexuales es el contacto físico con la pareja y eso nadie lo puede poner en duda), y no dudo que esto pase, solo que en lo personal estoy más preocupado por que me caiga una maldición por no reenviar una cadena a 24673 contactos de e-mail en los 20 segundos siguientes a haberla recibido a verme inmerso en una situación de esas, para eso tomo mis precauciones. En lo personal he podido conocer a unas cuantas personas admirables que han aportado tanto a mi crecimiento personal como profesional de manera significativa, muchas veces brindando sus palabras de apoyo cuando fue necesario y en otras compartiendo experiencias y opiniones abriendo espacios de sano debate sin llegar nunca al irrespeto.

Así mismo otros usarán las redes sociales para crear contactos de negocios, para dar a conocer ideas de negocio o para promocionar su empresa entre sus contactos sin incurrir en costos muy altos. Sea cual sea el uso que le demos a las redes sociales estas seguirán siendo una parte importante de nuestras vidas, de nosotros depende el que esa importancia no se convierta en una necesidad. Usemos las redes sociales pero hagámoslo con responsabilidad (hasta si estamos buscando trabajo pueden ayudarnos o destruirnos, créanlo, muchos de sus futuros jefes entrarán a su Facebook buscando información que les permita conocerlos un poco mejor) y más importante aún enseñemos a nuestros hijos que no son un juguete, que la información allí contenida se convierte en algo de dominio público y si no existe control puede ser algo que les traerá problemas a futuro.

Soy consciente de que se me quedan muchas cosas por escribir, este tema es lo bastante largo como para dedicarle un capítulo de un libro, por ahora no quiero aburrirlos con más cantaleta. Si lo desean mis estimados lectores dejen sus comentarios aportando al tema pues estos son de gran ayuda y utilidad.

Después de casi 3 días escribiendo estas líneas puedo decir que he terminado, mi demora se debió a que de forma paralela a este ejercicio revisaba constantemente Facebook, buscaba enterarme de las últimas noticias mediante Twitter y debo aceptarlo, deje varios mensajes de cumpleaños y hasta felicitaciones por un matrimonio en el muro de algunos de mis contactos.

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