Las redes sociales, el placer
culposo de muchos internautas, culpables de que aplacemos temporalmente
actividades de la cotidianidad “amor, ¿me
puedes ayudar lavando los platos del almuerzo? ¡Claro mi vida, reviso mi Time
Line y el Muro en Facebook y lo hago!” (Actividades que pueden prolongarse
durante horas al punto de olvidar el favor que nos pidieron y posteriormente
encontrar un lavaplatos rebosante de loza sucia) y principal causa de que la
procrastinación (dejar para luego una actividad que puedo hacer ahora) sea el día a día de muchas personas.
El reciente auge de las redes
sociales ha generado una migración masiva de información acerca de las personas
hacia estas herramientas al punto de que hemos dejado expuesta hasta la
información más íntima de nuestras vidas en este tipo de redes. Cuando se está
haciendo el registro en algunas de estas herramientas llegamos a encontrar
preguntas como ¿Consumes licor?, ¿Fumas? y lo que es peor, en algunas
oportunidades preguntan hasta la frecuencia con que lo haces, acaso es qué ¿van
a analizar si tengo algún tipo de adicción y van a buscar la forma de
proporcionarme la ayuda necesaria? Esta migración masiva de información ha
generado que en algunos momentos lleguemos a sentir una necesidad (algunas
veces hasta incontrolables) de querer saber cómo se encuentran los demás y
busquemos la forma de saber ¿Qué estás pensando? O ¿qué estás haciendo?
Buscando de ésta manera una sensación de control sobre nuestro contexto que a
la larga termina siendo falsa pues a pesar de que alguno de mis amigos esté
pasando por algún momento difícil en su vida que puedo hacer yo para minimizar
el impacto de lo sucedido o para ayudar a disminuir el dolor emocional por el
que el afectado esté pasando si evidentemente no me ha contado nada
personalmente.
El que las redes soliciten
información de tipo muy personal viene un efecto implícito donde ya no estamos
comentando algunas de nuestras necesidades y problemas con las personas
adecuadas sino que estamos dejando que personas que no conocemos y no sabemos
qué tipo de formación y que clase de
conocimientos poseen que les permitan orientarnos de manera adecuada sobre una
u otra situación. Seguramente algunos lectores pensarán “está loco, esas cosas
no pasan”, pero para evitarme críticas más adelante, les dejo algunos links
donde pueden revisar por sus propios medios que lo que les digo es cierto:
· * ¿hola a todos tengo 12 años y me gustaria sacar
musculos ayudenme que hago? http://es.answers.yahoo.com/question/index;_ylt=AgyEOmHckZah9gYgH6XaTgXdHXRG;_ylv=3?qid=20120927052043AAoGsBA
· * ¿Ir a clases de zumba, es una actividad para
gays? http://es.answers.yahoo.com/question/index;_ylt=AnH9cbTynIYEOjpVpyHNaqXdHXRG;_ylv=3?qid=20120927033454AAIQZvj
· * ¿como distingo un dolor muscular en el abdomen
superior a un dolor producido por algun organo interno? http://es.answers.yahoo.com/question/index;_ylt=AssIs_6j9TOEhTRGZ64tVWDdHXRG;_ylv=3?qid=20120927031731AA79Aem
Estos son solo algunos ejemplos
de a lo que me refería con dirigir las necesidades de información hacia las
personas equivocadas pero si usted estimado lector desea seguir revisando o le
gustaría reírse un buen rato busque yahoo answers y la categoría salud.
Por otro lado, una situación que
llega a ser a mi forma de ver bastante preocupante es esa búsqueda de dominio y
control sobre la información que se presenta entre padres e hijos, unos por
querer conocerlo todo y otros por querer ocultarlo. A los que se sientan
afectados por esta dicotomía solo les puedo decir: Padres, si quieren realmente
conocer a sus hijos, háganse amigos de ellos, uno le cuenta sus más íntimos
secretos solo a sus mejores amigos; e Hijos, si no quieren que sus padres se
lleguen a enterar de información que puede llegar a ser vergonzosa la solución
es muy sencilla, NO LA PONGAN EN INTERNET. Lo ideal sería que los padres de
familia pudiesen acceder a la información de sus hijos sin necesidad de
contratar hackers que vulneren la seguridad de las cuentas de las redes
sociales de sus hijos o de contratar detectives privados para saber exactamente
qué es lo que les está afectando, sino que al interior de las familias reine la
confianza y ello genere la seguridad de que lo que yo le digo a papá o mamá no
va a ser malinterpretado por ellos y que si les cuento es porque realmente me
nace hacerlo y no que todo lo que diga pueda ser usado después en mi contra, al
fin y al cabo tengo derecho a guardar silencio.
Ahora bien, estas herramientas que
nos permiten tan eficazmente estar conectados a nuestros seres queridos, han
llevado a mi forma de ver, que parte de la comunicación que sostenemos con
nuestros amigos, allegados y familiares se realice por estos mismos medios (si
a usted no le pasa, siéntase agradecido), pues he visto con horror como las
llamadas de felicitación por un cumpleaños se ha disminuido significativamente
y han sido reemplazadas por mensajes de felicitación en su muro en Facebook (y
esto si le tuvo que haber sucedido si frecuenta las redes sociales), algo tan
personal como una felicitación se ha convertido en algo tan impersonal como
dejar un mensaje en donde dejo mi mensaje en Facebook con la esperanza de que
esa persona lo lea y entienda que aún siento cariño por él o ella (con toda
seguridad lo leerá, muchos personajes se sienten más queridos entre más
mensajes en Facebook encuentren).
Luego de darle tanto palo a las
redes sociales, me siento en la obligación de mostrar sus bondades para evitar
ser visto como un sectarista que se opone al auge de este tipo de herramientas,
al contrario los que tienen la posibilidad de conocerme personalmente saben que
soy un asiduo usuario de estas, es más hasta donde recuerdo tuve cuentas en
MySpace, HI5 y mantengo activas Facebook y Twitter en donde comparto gran parte
de mi tiempo libre y por qué no decirlo, también algunos momentos en la
oficina.
Las redes sociales son
herramientas supremamente útiles para retomar contacto con personas a las
cuales por cuestiones de la vida se les había perdido por completo el rastro,
para mantener contacto con compañeros de colegio y/o universidad; este apartado
me parece bastante acertado pues he tenido la oportunidad de comprobarlo
personalmente re-encontrarme con amigos de los que me aparté por varios años y
retomar esas amistades de infancia que tanto bien le hicieron a mi personalidad
y mi autoestima y también he podido mantener contacto con compañeros de colegio
que en su momento llegue a considerar agresores pues no siempre recibía las
mejores atenciones, pero hoy día no guardo más que agradecimiento pues con las
experiencias que me hicieron vivir en esa etapa escolar ayudaron de forma profunda
a formar el carácter que hoy me caracteriza. Estoy seguro de que cada uno
revivirá algunos momentos que ejemplifiquen de mejor manera lo que aquí quiero
explicar.
Otra de las grandes ventajas que
llegan a tener las redes sociales es que nos sirven para conocer nuevas
personas y compartir experiencias, de eso no quepa la menor duda, no todas las
personas que rondan las redes sociales son asesinos seriales, violadores o
depravados sexuales que buscan establecer algún tipo de contacto por medio de
webcams (esto me parece lo más ridículo pues lo más satisfactorio de las
relaciones sexuales es el contacto físico con la pareja y eso nadie lo puede
poner en duda), y no dudo que esto pase, solo que en lo personal estoy más preocupado por que me caiga una maldición por no reenviar una cadena a 24673 contactos de e-mail en los 20 segundos siguientes a haberla recibido a verme inmerso en una situación de esas, para eso tomo mis precauciones. En lo personal he podido conocer a unas cuantas personas
admirables que han aportado tanto a mi crecimiento personal como profesional de
manera significativa, muchas veces brindando sus palabras de apoyo cuando fue
necesario y en otras compartiendo experiencias y opiniones abriendo espacios de
sano debate sin llegar nunca al irrespeto.
Así mismo otros usarán las redes
sociales para crear contactos de negocios, para dar a conocer ideas de negocio
o para promocionar su empresa entre sus contactos sin incurrir en costos muy
altos. Sea cual sea el uso que le demos a las redes sociales estas seguirán
siendo una parte importante de nuestras vidas, de nosotros depende el que esa
importancia no se convierta en una necesidad. Usemos las redes sociales pero
hagámoslo con responsabilidad (hasta si estamos buscando trabajo pueden
ayudarnos o destruirnos, créanlo, muchos de sus futuros jefes entrarán a su
Facebook buscando información que les permita conocerlos un poco mejor) y más importante
aún enseñemos a nuestros hijos que no son un juguete, que la información allí
contenida se convierte en algo de dominio público y si no existe control puede
ser algo que les traerá problemas a futuro.
Soy consciente de que se me
quedan muchas cosas por escribir, este tema es lo bastante largo como para
dedicarle un capítulo de un libro, por ahora no quiero aburrirlos con más
cantaleta. Si lo desean mis estimados lectores dejen sus comentarios aportando
al tema pues estos son de gran ayuda y utilidad.
Después de casi 3 días
escribiendo estas líneas puedo decir que he terminado, mi demora se debió a que
de forma paralela a este ejercicio revisaba constantemente Facebook, buscaba
enterarme de las últimas noticias mediante Twitter y debo aceptarlo, deje
varios mensajes de cumpleaños y hasta felicitaciones por un matrimonio en el
muro de algunos de mis contactos.

